Mejorando la refrigeración de forma barata (parte 1)

Hay formas de mejorar la refrigeración del motor que resultan evidentes, como podría ser el instalar un radiador de mayores prestaciones termodinámicas, pero otras modificaciones mucho más baratas a veces producen resultados muy buenos. Un ejemplo de modificación sencilla y barata con buenos resultados consiste en canalizar el aire que pasa por el radiador. En muchos vehículos este aire que viene de la parte delantera del vehículo no está convenientemente canalizado hacia el radiador y lógicamente si dejamos huecos el aire fluirá por ellos por ofrecer menos resistencia (pasar por el radiador supone una resistencia evidente), y todo el aire que circule por esos orificios no fluye a través del radiador y por lo tanto no refrigera.
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Relojes indicadores

A medida que se va mejorando el coche a nivel mecánico, muchas veces se confía en exceso en los relojes indicadores de los vehículos sin tener en cuenta que estos relojes pocas veces están diseñados para mostrar los parámetros del motor de forma exacta. Habitualmente la indicación de determinados parámetros muy importantes del motor es inexistente, y al aumentar el rendimiento del motor es muy aconsejable poder leer determinados parámetros que avisarán de situaciones anómalas.
Relojes

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Principios de las bujías

Las bujías son muchas veces elementos a los que no se les da la importancia necesaria a la hora de preparar un motor, pero su incorrecta selección puede ser muy perjudicial. Las bujías son la “ventana” hacia el motor, que podrán dar información utilizable como herramienta de diagnóstico, ya que reflejarán las condiciones de funcionamiento y síntomas del motor.
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Regulando la presión de turbo

Por todos es sabido que es relativamente sencillo sacar más rendimiento de un motor turbo, pero a la hora de regular la presión de turbo siempre surgen dudas sobre el método más fiable.

Para comenzar, primeramente dejar claro que los reguladores de presión no sirven simplemente para obtener una mayor presión final, sino que muchas mejoran el comportamiento del motor sin aumentar la presión máxima de funcionamiento, simplemente logrando que esa presión máxima se mantenga durante más tiempo.

Se puede poner como ejemplo los motores con turbos pequeños, en los que a altas revoluciones la presión baja notablemente y muchas veces con un buen regulador de presión se puede mantener la presión máxima durante más tiempo, y también que el turbo cargue con mas presión desde abajo.

En orden de precio tendríamos los siguientes tipos de controladores de presión:

Válvulas de fuga (bleed valves), comúnmente llamadas “grifos”. Estas válvulas funcionan de forma muy sencilla y lo único que hacen es crear una fuga en la línea de presión que controla la válvula de descarga (wastegate) del turbo. Al crear esta fuga la presión que “verá” la wastegate será menor por lo que abrirá más tarde a una presión de turbo mayor. Las ventajas que tiene este método es que es muy barato y sencillo, pero como desventaja notable se suelen crear picos de presión muy negativos para el turbo.
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